Empate agridulce en el Camp d'Esports

Los de Jordi Cortés logran rascar un punto en su fortín, que sabe a poco


Previa: El duodécimo jugador resucita a cualquier Fénix

Tuve que revisar más de una vez la división en la que el Lleida CF se encuentra en este momento, ya que me parecía sumamente extraño, de hecho, me atrevo a decir que es la primera vez que me sucede, que un equipo de Tercera Federación tenga la capacidad de albergar un miércoles a las 20:00 h más de 2.000 aficionados, concretamente: 2.168 espectadores, fanáticos, socios o curiosos fueron a apoyar a un club que, como la mitología del ave Fénix, resurgió de unas cenizas que surgieron de unos fuegos alimentados por una longeva y nefasta gestión y por una pugna absurda entre juntas de distintos clubes, cuya consecuencia es lamentada únicamente por el respetable, quien ve que el equipo de sus amores se funda y refunda constantemente, peleando en sitios donde la historia y el sentimiento nos cuentan que no deberían estar ahí.

El Lleida CF es un club que siente, un equipo de verdad, porque ama sus triunfos y llora sus derrotas. Saben hacer piña cuando el club demanda fervientemente el calor de los de fuera, que aunque muchos de ellos no sepan hacer ni tres toques seguidos con el balón, o la manden al tercer anfiteatro a puerta vacía, son el duodécimo jugador y, también, pueden marcar goles.

Primera parte: Mucha tensión, demasiados nervios, cero ocasiones


A pesar de todo el calor de la afición, que no dejó de animar durante los noventa minutos, este no fue suficiente para destapar un resultado gafas que, con el paso del tiempo, muchos de nosotros ya empezábamos a pronosticar. El encuentro entre el Lleida CF y el UD Vic se fue espesando poco a poco, con fases de dominio alterno pero sin que ninguno de los dos equipos lograra imponer la claridad necesaria en los últimos metros.

Durante la primera mitad se vieron algunas aproximaciones tímidas por parte de ambos conjuntos, más fruto del empuje y la insistencia que de una verdadera construcción ofensiva. El Lleida trató de llevar la iniciativa, apoyado por su público, mientras que el Vic se mostró ordenado atrás y atento a cualquier oportunidad para salir a la contra. Sin embargo, las defensas se impusieron constantemente a los ataques y las ocasiones claras apenas llegaron a materializarse.

Segunda mitad: Misma tensión, menos nervios y una lesión inesperada

Tras el transcurso de la segunda mitad, el conjunto ilerdense presenció la lesión de uno de sus pilares:
Rusi, quien se va a perder gran parte del desenlace de la Tercera Federación. El jugador estrella del Lleida FC se vio obligado a abandonar el campo en Camilla, fruto de un desafortunado encuentro. toda una lástima para un equipo que, ahora más que nunca, necesita del 100 % de los suyos.

El ritmo del partido continuó siendo irregular, con momentos de intensidad seguidos de largos tramos de juego trabado en el centro del campo. Los intentos desde fuera del área y alguna jugada a balón parado fueron de las pocas vías que amenazaron con romper el empate, pero ninguna terminó encontrando portería.

Así, con el paso de los minutos, la sensación de que el marcador no se movería fue ganando fuerza entre los presentes. Ni los cambios desde el banquillo ni el empuje final lograron alterar el desenlace, y el choque terminó confirmando ese resultado gafas que ya se intuía desde buena parte del segundo tiempo. Un punto para cada equipo en un partido donde el esfuerzo y la entrega estuvieron presentes, pero donde faltó la chispa necesaria para romper el equilibrio.

Final: Seguir creyendo

Como he iniciado la crónica, la afición del Lleida CF es algo atípica. Y es que el resultado del miércoles ha supuesto la caída al último puesto, empatado, eso sí, con el equipo que se enfrentó esta semana: el UD Vic.


Sin embargo, la afición, lejos de mostrar enfado o decepción por los resultados de su club, se quedaron y mostraron el calor que muchos equipos de primera envidiarían. Le dieron alas y esperanza al equipo, un conjunto que sabemos que no se va a rendir. Les deseamos lo mejor al Lleida CF. Esperamos volver pronto al Camp d'Esports para cubrir un nuevo partido de los ilerdenses.


Los jugones del partido

Lleida CF

Alejandro Satoca: Se dice que las discotecas también lo quieren, porque no se le escapa ni una. Porterazo en mayúsculas y culpable de que el club se fuera a casa, por lo menos, por un punto; infalible en el uno contra uno y con mucho carácter.

Sempé: Sólido en defensa y sin derecho a perdonar en su área. Buen trabajo el del central ilerdense.

Boaz: De defensa a defensa y tiro porque me toca. Protagonista en todo momento. Trabajo enorme el del central del Lleida CF, que puede anotarse el mérito a uno de los culpables de que la portería se haya quedado a 0.

UD Vic

Mora: El miércoles fue el día de los porteros, sin lugar a duda. Grandísimo trabajo el del guardameta de la UD Vic, que se propuso que ese día no iba a pasar ni una pelota de golf.

Bofill: Y no solo fue el día de los porteros, sino también lo fue el de los defensas. Brillante trabajo el del central de la UD Vic.

Bertrana: Lo dicho, de defensas fue la cosa. El capitán del conjunto rojiblanco lo dio todo para mantener la portería a cero. Carácter, garra y fuerza; ingredientes perfectos que definen a un gran capitán. 

Y en el pospartido...


Tanto Alejandro Satoca como Jordi Cortés resaltan la importancia de sumar tres puntos en casa

Y, ya lo sabes... ¡Si lo veo, te lo cuento!

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