Duro golpe del Nàstic frente al RCD Espanyol
Los de Joan Oriol no supieron leer un partido que se les escapó de las manos. Entre la solidez en ataque del Espanyol y algunos errores defensivos, condenaron a los granas a encajar un abultado 0-6
Previa: Ganar o ganar
Partimos de la base de que todos los partidos son importantes, pero hay algunos que, dadas las circunstancias en las que se encuentran algunos equipos, es extremadamente necesario sumar tres puntos, independientemente del rival.
Primera parte: Contra las cuerdas
El Nàstic sabía lo que tenía que hacer: presionar, no regalar balones y tenerlo, precisamente, en el área de los pericos. Ese plan era perfecto para tratar de llevarse el partido y romper ese espiral negativo de derrotas y empates en el que están sumergidos en la actualidad.
Sin embargo, y por una contra demasiado temprana, llegaría, en el minuto 7, el primer gancho al hígado propinado por el Espanyol. Eloi Tost puede fallar, pero no perdona, y aprovechó el rechace envenenado, fruto de esa contra, para marcar el primero de los del Espanyol.
Si anteriori afirmaba en estos reglones que el Nàstic no había sufrido un castigo aparente, en este gol, dada la forma en la que se produjo, provocó una caída emocional en el conjunto grana, que, de cierto modo, se percibió en el juego de estos; pudieran verse los primeros síntomas de nervios con la primera tarjeta de los de Joan Oriol, causada por una dura entrada de Alves hacia un jugador del Espanyol.
Llegaría, en el minuto 22 y a través de una jugada de córner, el tercero de la jornada. Colocho aprovechó el éxito de la jugada ensayada de ese córner, para rematar el balón y meterlo dentro del arco de Guillem En ese momento el Nàstic veía cómo la diferencia empezaba a ser insalvable.
Algo había que hacer para solventar ese problema y Joan Oriol, lejos de rendirse, decidió sacar a Cantó al campo; Muñido fue el sacrificado en este cambio. Tenía que suceder algo parecido a un milagro para ganar este partido.
Pero ese milagro no llegó y, tras otro saque de córner que intuía una nueva jugada ensayada, que trataría de rematar Colocho con la cabeza, siendo este atajado por Guillem. Sin embargo, ese rechace cayó a los pies de Mullerat, y él sí que no perdona; remató sin compasión y asestó otro directo al rostro del Nàstic, el cual empezó a verse, a penas, sin una respuesta que pudiera traer un mínimo de esperanza y optimismo.
El colegiado del encuentro dio dos minutos más de agonía a esta primera parte, que aprovecharon los del Espanyol para marcar el quinto gol del encuentro. Makar, de nuevo, hizo las delicias de su equipo y, tras un mal rechace por parte de una jugada en contra, el 19 del Espanyol quiso marcar de nuevo, y así lo hizo.
Descanso: Reflexión con bronca de postre
Joan Oriol no estaba nada contento con el desempeño de su equipo ¡Y no es para menos! El resultado había desdibujado por completo la moral de su equipo. Cuando un entrenador se encuentra en una situación en la que debe lidiar con una segunda parte con 5 goles de desventaja, debe asestar dos lecciones: la primera, alentarles, en forma de bronca monumental, el ridículo que están haciendo en su propia casa; la segunda, darles fuerzas para que olviden el resultado y tomen la segunda mitad como un nuevo partido, sin importar el resultado. De este modo, podrían existir más probabilidades de reducir el margen que impuso el Espanyol en el partido.
A juzgar por los gritos que se oían en el vestuario grana, Joan Oriol hizo los deberes en cuanto a directrices y empleó el discurso que merecía su equipo para, por lo menos, enfrentar una segunda parte con el orgullo herido, para que así peleen el resultado y eviten que este agrande.
Los que me conocéis, sabéis que vengo del boxeo, y cuando recibes una paliza equiparable a este encuentro, puedes ganar de un solo golpe de gracia. Cosa que en futbol no sucede; el Nàstic debía marcar seis goles si quería ganar el partido.
Segunda parte: El golpe que acabó con todo
Hay que darle crédito y valor a lo que hizo el Nàstic en la segunda mitad; empezó con hambre y con ganas de reducir distancias en el marcador.
Pero, a veces, las ganas desmedidas pueden traducirse en una contra, con una jugada individual de Mullerat, que marcaría, en el minuto 54, el sexto gol del partido, y todos en el casillero del Espanyol. Después de ese tanto, el partido se relajó. Por un lado, el Espanyol decidió jugar más en el centro, casi como si fuese un rondo, y el Nàstic empezó a percatarse de que ese resultado iba a ser el definitivo.
Final: Dolor y reflexión
Álvaro López, técnico del Espanyol, al ver el resultado, decidió darle descanso a los goleadores y dar por cumplida la misión de asalto a Tarraco, pero esta vez no fue por mar, como en antaño, sino que ha sido por hierba artificial y sin bajas enemigas, solo con goles y con golpes de moral y de realidad.
El Espanyol se coloca líder provisional, ya que quedan pendientes los dos partidos aplazados del FC Barcelona, segundo en la liga y eterno rival y, por otro lado, el Nàstic, después de este resultado, se queda a 3 puntos de distancia con la SD Huesca, el primer equipo que descendería de división. Una noticia amarga para los de Joan Oriol, quienes tienen que lanzar a la basura este resultado, sacar el aprendizaje de este partido y salir, de una vez por todas, de este pozo en el que se hallan.
Un particular, que cubre todos los partidos que puede del Nàstic y que agradece de corazón el trato que recibe en todas las jornadas en las que asiste, les desea, con todo el amor que puede mostrar hacia una persona o, en este caso, un club, que sepan resurgir para mantenerse en esta prestigiosa y, a la vez, difícil, categoría como es la División de Honor Juvenil ¡Vosotros podéis!
Los jugones del partido
Nàstic de Tarragona
Enric: Hizo lo que pudo en banda, mostró carácter, aunque ello no fuese suficiente para reducir la diferencia. Aun así, hay que darle crédito al partido que hizo.
Toni: Fuerte en defensa, aunque no lo suficiente, pero, como he dicho con Enric, hay que darle crédito a todo lo que intentó hacer para frenar al equipo rival.
Pau: Mostró carácter, liderazgo, actitud y enfado por el desempeño de su equipo. Lástima que eso, pese a que lo tengamos en cuenta para acreditarlo como jugón, no dio los goles que su equipo necesitaba para ganar.
RCD Espanyol
Pol Escribano: El 10 del tridente de gala que mostraron los pericos. Repartió juego, asistió y fue el culpable de que su equipo marcase tantos goles.
Mullerat: Se hartó a llegar al área y a marcar goles. Gran actuación la del atacante del Espanyol, quien todo lo que tocó, entró.
Makar: Otro Midas del balón, que todo lo que toca, se convierte en gol. Gran intervención del atacante del Espanyol.
© Adrià Gil Viñuelas y Marc Matamoros Sangenís. 2026. Todos los derechos reservados.
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